Entrevista a un agenciero. HOY: Silvia Galuchi

14/6/2010 Para una persona cambiar de actividad es todo un desafío, pero para Silvia, además, fue un gran cambio en su vida, tintado por felicidad, pasión y nuevas expectativas, de bancaria pasó a ser agenciera. En esta entrevista conoceremos a una nueva integrante de esta gran familia.

Si uno va caminando por la calle Charcas al 3071 puede encontrarse con una agencia emblemática por sus años, pero renovada por su nueva dueña, Silvia Galuchi, propietaria desde hace tres años de la agencia que lleva su nombre, “Casa Galuchi”, ubicada en el elegante Barrio Norte de Capital Federal. Silvia comparte cada día su nueva actividad con su familia: Matías su hijo, estudiante universitario, y su marido, Fabián la ayudan con la atención al público y las tareas a realizar. Ella se siente feliz de que todo quede en casa y se le infla el pecho cuando describe a su agencia como un negocio “bien familiar”.

¿Qué es lo que más le gusta de la actividad?

El contacto con la gente. El agenciero es una especie de psicólogo, cada persona que entra a hacer su jugada, tiene sus mañas y sus problemas y hay que saber satisfacer a todos, con una atención personalizada y conforme a cada uno de los clientes. Creo que esto es fundamental para el buen funcionamiento de la agencia y para que cada persona nos tome como su agencia personal. En estos tres años, hicimos muchos clientes y la verdad que estoy muy conforme, además de mantenerlos incrementamos.

¿Cómo es su relación con la Cámara?

Buena, si bien soy nueva, me atendieron siempre muy bien, todas mis inquietudes fueron solucionadas de inmediato. También participé de las cenas de trabajo organizadas por la Cámara y la verdad que me han servido muchísimo. Aprendí mucho

debido al intercambio de información con los agencieros, como también en los cursos que se realizaron sobre diferentes temáticas de interés del rubro.

¿Qué cree que falta para mejorar la actividad?

El mayor problema que estamos teniendo es general, la inflación del país nos produce a nosotros los agencieros un gasto fijo mayor al de años anteriores, esto se ve reflejado en el congelamiento que estamos teniendo en las tarifas de los juegos de azar que vendemos en nuestras agencias, lo que torna muy difícil solventar gastos más caros con los mismos ingresos de antes.

En el final de la entrevista, Silvia nos comenta lo lindo que es el barrio, la tranquilidad que éste tiene y los buenos recuerdos que le quedan a diario, como aquella señora de Zarate que jugaba cuando estaba por tomar el micro. Esa misma señora que ganó un Quini de $46.000, el mayor premio entregado por Casa Galuchi desde su reciente reapertura.

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